<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:geo="http://www.w3.org/2003/01/geo/wgs84_pos#" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
	>

<channel>
	<title>El Príncipe del Abismo</title>
	<atom:link href="http://elprincipedelabismo.wordpress.com/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://elprincipedelabismo.wordpress.com</link>
	<description>Leyendas de una Edad Dorada</description>
	<lastBuildDate>Tue, 10 May 2011 23:46:10 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.com/</generator>
<cloud domain='elprincipedelabismo.wordpress.com' port='80' path='/?rsscloud=notify' registerProcedure='' protocol='http-post' />
<image>
		<url>http://s2.wp.com/i/buttonw-com.png</url>
		<title>El Príncipe del Abismo</title>
		<link>http://elprincipedelabismo.wordpress.com</link>
	</image>
	<atom:link rel="search" type="application/opensearchdescription+xml" href="http://elprincipedelabismo.wordpress.com/osd.xml" title="El Príncipe del Abismo" />
	<atom:link rel='hub' href='http://elprincipedelabismo.wordpress.com/?pushpress=hub'/>
		<item>
		<title>De vuelta a Camelot</title>
		<link>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2010/03/03/de-vuelta-a-camelot/</link>
		<comments>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2010/03/03/de-vuelta-a-camelot/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 03 Mar 2010 17:43:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>KERISH</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2010/03/03/de-vuelta-a-camelot/</guid>
		<description><![CDATA[El día amanecía en el reino de Phelsya, quizá frío, puede que un poco seco, pero era una mañana hermosa. La puerta de la habitación estaba abierta, y por ella, entró una sombra tan oscura como la noche misma&#8230; Shyan, apoyada con los codos sobre el contrapecho de la ventana, suspiró y saludó al tipo [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=203&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El día amanecía en el reino de Phelsya, quizá frío, puede que un poco seco, pero era una mañana hermosa.<br />
La puerta de la habitación estaba abierta, y por ella, entró una sombra tan oscura como la noche misma&#8230; Shyan, apoyada con los codos sobre el contrapecho de la ventana, suspiró y saludó al tipo sin siquiera mirarle.<br />
—Buenos días, Sanado—.<br />
El ninja sonrió bajo la máscara. La vampiresa había aprendido a detectarle o se trataba acaso del poder que había alcanzado con el potente libro de conjuros y secretos arcanos que había devuelto la vida a la población Phelsyana.<br />
—Hola, guapa. ¿Qué te parece si charlamos un poco?—.<br />
Ella se puso un dedo en los labios y siseó, señalando con sus ojos verdosos hacia la cama deshecha que ambos tenían a espaldas.<br />
—No quiero despertarle—susurró Shyan, con apuro, mientras que retiraba la vista de nuevo hacia la visión colosal y hermosa de su ciudad.<br />
Su reino. Todo por lo que había luchado.<br />
—¿No quieres que despierte? Seguro que se alegra de verme—murmuró Sanado, rascándose la nuca algo confuso por tal constatación.<br />
—Seguro que también se alegra de que yo me haya vestido, y créeme&#8230; éste bárbaro rompecorazones es peor de lo que te imaginas si se anima a desvestir a una mujer—.<br />
El ninja echó una queda y agua risa y se situó al lado izquierdo de Shyan, con la espalda contra la pared y sus fuertes brazos, tatuados con dos dragones, cruzados sobre el torso.<br />
—Vale, le dejaremos roncar—.<br />
—Siempre pensé que roncaría como un oso, pero sin embargo, duerme en silencio. Es como un cadáver en un sepulcro—medio sonrió la vampira, quién sabía si con decepción.<br />
—Ya sabes que todo lo que entra, entra tieso—.<br />
—¡San!—le reprendió ella, con el rubor en sus mejillas céreas delatando que se había escandalizado.<br />
—Vale, vale. Mira, he venido para decirte que ahora formo parte de los Dioses del Caos, y tenemos interés en nuevos talentos. Ya sabes, ha habido recortes de plantilla para los que no nos valían mucho después de la guerra de Orden y Caos—.<br />
—O Caos y Orden—.<br />
—Como sea. Bueno, te comento que estamos interesados en gente buena, buena en lo que hace. Así que surgió tu nombre en el consejo y pensamos que desde lo de Bran, podrías unirte a nosotros como agente—.<br />
La joven vampiresa volvió a mirar hacia la lejanía del lugar que le pertenecía de algún modo, quizá no como reina, pero sí como su salvadora.<br />
Con la ayuda de los dioses del caos podría hacer más grandes cosas, y con el tiempo, quién sabía&#8230; ¡quizá convertirse en una deidad si su ingreso daba buenos frutos!<br />
También estaba el hecho de que, ahora que estaba más viva que muerta, las cosas se presentaban mejor.<br />
Si había cooperado con Drack y el resto fue porque no iba a salvar el mundo por altruismo; era una mujer patriótica y consideraba a sus amistades parte de su país interior y particular.<br />
Si conseguían la Arkadiamov podrían poner en práctica el plan de Drack para Camelot, y con los poderes que se le ofrecía en el caos, Shyan obtendría su propio reino, su propio escaño en la jerarquía divina y caótica, por no mencionar que los vampiros eran seres posesivos que anhelaban el control sobre todo bajo su puño, y ella, por más que quisiera salvar el reino, en el fondo sentía una sed de poder que la llevaba a secretos estudios y prácticas mágicas peligrosas.<br />
Todo estaría a su alcance.<br />
—Tengo que pensarlo, Sanado—.<br />
—Sí, tranquila. Pero no te demores demasiado—.<br />
El ninja despegó la espalda de la pared y acarició la tsuba de Venganza al igual que la vaina, comprobando que el sable ninja estaba bien sujeto a su cuerpo, y entonces se despidió.<br />
—¡Ittekimasu!—.<br />
Shyan entreabrió sus labios de rojo oscuro y le mostró los colmillos, medio sonriendo.<br />
—No tardaré mucho en responder—.</p>
<p>Drack había recibido un informe justo cuando desayunaba con Crowley su taza de té, mas el bibliotecario se tomaba el tercer café de la mañana.<br />
Cogiendo una pasta con distracción, se fijó en el otro tipo, de aspecto joven y con el cabello como una ígnea llama azulada que ardía muda y etérea.<br />
Crowley se hallaba revisando algunos dibujos que no eran sino diseños del manual de instrucciones de aquello que buscaban, y entre que continuaba descifrando la caligrafía, Drack Gawain puso la mano derecha sobre la mesa, tocando un papelote cuyo sello de cera estaba roto.<br />
El bibliotecario se sobresaltó y se manchó el rostro de café.<br />
—¡Partiremos esta tarde!—le dijo el rubio vestido de negro, ante lo que Crowley rezongó alegando: —¡Cuando queráis, Lord Drack! Pero por todos los demonios, ¡dejadme tomar mi café sin estos sustos!—.<br />
Gawain medio sonrió y le miró de reojo.<br />
—Tomas demasiado café—.<br />
—Soy mayorcito como para saber lo que me hago. La parte importante del manual está casi descifrada del todo, por cierto—.<br />
—¿Cuánto te queda?—.<br />
—Sólo quinientas páginas según mis estimaciones. Estarán a punto cuando lleguemos a la Academia, si es que partimos con este pronóstico—.<br />
Shyan y Kerish aparecieron peleándose por la bajada de la posada donde se habían reunido todos. Seiden no estaba presente porque tenía un asunto que atender en su propia casa, pero los demás componentes del grupo de Drack sí que estaban por allí. De hecho, Aerongard reía viendo que la joven pelirroja y el bárbaro discutían tomándose de los brazos y golpeándose con&#8230; afecto, suponía.<br />
Crowley pidió al mozo de la posada otro café y ya en la arcada del portal, la pareja dejó de pelearse.<br />
—¡Pasa tú, bárbaro!—le escupió Shyan.<br />
—Las damas primero&#8230;—susurró Kerish con cordialidad.<br />
Por pasar la primera, ella alzó la barbilla, orgullosa, y le dio la espalda&#8230; sólo para ser adelantada por el guerrero de las estepas y sufrir, al mismo tiempo, un azote gamberro bajo una nalga.<br />
La vampiresa le miró con los ojos encendidos de furia y él se resguardó de su cólera tras una columna, mordiéndose el labio inferior mientras sonreía.<br />
Dejándolo por caso perdido, ella se sentó en un extremo de la mesa que compartían Drack y Crowley, así este último recibía la siguiente taza humeante.<br />
—¿Qué tal la noche?—medio sonrió Gawain, junto a ella.<br />
Shyan se ahorró comentarios y datos y simplemente recogió los labios hacia dentro de su boca, alzando ambas cejas con una expresión de lo más significativa.<br />
—Ya, no quieres hablar de eso—resolvió a fin de cuentas el rubio capitán, y dio un sorbo a su té.<br />
—Cada vez que nos vemos parece que tengamos que matarmos—.<br />
—Yo creo que en verdad es atracción. Como no sois capaces de liberar vuestro deseo sin dominaros el uno al otro&#8230; lucháis. Es una tensión salvaje y oscura, pero me agrada verlo en vosotros. Sin embargo, esas cosas siempre acaban mal—.<br />
Entonces, Kerish apareció de la nada junto a Crowley, tras su hombro izquierdo, señalando de pronto el dibujo de una página donde puso la punta de su cuchillo de hoja ancha.<br />
—¡Eh! ¡Dime qué es esto!—.<br />
Crowley dio de nuevo un respingo y tiró el café que degustaba tan tranquilamente, dejó el libro en la mesa, y encaró al bárbaro apuntándole con un dedo acusador.<br />
—¡Tú! ¡Tú! Primero te metiste en mis dominios sin avisar, ¡con lo que detesto a los mangantes y las visitas no deseadas! ¡Y luego me arrojaste un armario! ¿Sabes las secuelas emocionales que me han quedado después de eso? ¡Temo acercarme a uno desde el maldito día en que te conocí, por tu culpa me he vuelto paranoico! ¡Y ahora&#8230; ahora me tiras el maldito café! ¡¿Es que no puedo desayunar tranquilo?!—.<br />
—&#8230;—.<br />
—&#8230;—.<br />
—Tomas demasiado café—.<br />
Crowley se quedó de piedra, con la mirada congelada en el tranquilo y anguloso rostro del bárbaro que le contemplaba, y partiendo en dos la situación, Drack interpuso la funda de su espada entre ambos.<br />
—Kerish, partiremos esta tarde. Ven con nosotros de vuelta al reino y te daremos lo que buscas—.<br />
—¿Allí es donde están analizándola?—.<br />
—Así es. No tenemos un laboratorio ambulante ni de campaña, de modo que no tenemos más opción que retornar al reino. Además, así conocerás la Academia—.<br />
El bárbaro suspiró mientras se cogía el cabello en una coleta, sentándose junto a un Crowley al borde del colapso, y puso las manos sobre la mesa.<br />
—De acuerdo, voy con vosotros. ¡Mozo, una infusión para mí!—.<br />
—¡Yo más rosquillas!—gritó Aerongard alzando una mano.<br />
—Para mí nada, gracias—suspiró Shyan, desviando la mirada del rostro de Kerish.<br />
Drack hizo un gesto negativo con la mano y el bibliotecario levantó un dedo de su mano izquierda.<br />
—Para mí café, gracias—.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/elprincipedelabismo.wordpress.com/203/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/elprincipedelabismo.wordpress.com/203/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/203/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/203/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/203/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/203/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/203/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/203/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/203/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/203/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/elprincipedelabismo.wordpress.com/203/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/elprincipedelabismo.wordpress.com/203/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/203/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/203/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=203&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2010/03/03/de-vuelta-a-camelot/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/df143d348d58de406373c7f09dc9bb6f?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">KERISH</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Una nueva misión.</title>
		<link>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2010/02/19/una-nueva-mision/</link>
		<comments>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2010/02/19/una-nueva-mision/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 19 Feb 2010 17:13:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>KERISH</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elprincipedelabismo.wordpress.com/?p=193</guid>
		<description><![CDATA[—Dejaremos esto para más tarde, ¿vale?—susurró la joven pelirroja. Kerish miró de reojo a Shyan y ambos separaron sus armas el uno del otro ante la presencia de Crowley, el bibliotecario. Éste, en su túnica blanca y con un abrigo quitapolvos marrón por encima, dejó el libro que leía quieto, en el aire, y un [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=193&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>—Dejaremos esto para más tarde, ¿vale?—susurró la joven pelirroja.<br />
Kerish miró de reojo a Shyan y ambos separaron sus armas el uno del otro ante la presencia de Crowley, el bibliotecario.<br />
Éste, en su túnica blanca y con un abrigo quitapolvos marrón por encima, dejó el libro que leía quieto, en el aire, y un par de páginas se pasaron solas por una orden mental suya.<br />
—¿Tienes algo, Crowley?—preguntó Drack.<br />
—Parece ser que confirmo por una parte que&#8230; esto es un manual de instrucciones escrito en otro idioma y otros signos, que quizá sean coordenadas—respondió su interlocutor, sumergido en la lectura, —Sí, aquí dice cómo llevarla—.<br />
—¿El qué?—preguntó Kerish, acercándose, pero el ángel caído bibliotecario con cabello de fuego azulado tomó el libro con sus manos y lo apartó como si fuera su más preciado tesoro.<br />
—Arkadiamov—.<br />
Las palabra abandonó la garganta de Drack por su boca y todos los que la escucharon, salvo el bárbaro, que no sabía a qué se referían, parecían aliviados de pronto.<br />
Shyan envainó y asintió a Kerish.<br />
—Se trata de un transporte de una civilización antigua y poderosa que llegó a dominar el mundo—.<br />
—¿Atlantis?—.<br />
—Es posible—se encogió ella de hombros, —Pero lo cierto es que los ingenieros provenían de muchos lugares, y en caso de necesidad, la Arkadiamov podía albergar una gran población del tamaño de un reino y posarse donde fuera—.<br />
En ese momento, la memoria racial de Kerish se transportó a un accidente, en el cual, algo parecido sucedía con miles de personas&#8230; aunque él no había estado para vivirlo, aquel recuerdo se insertó en un microsegundo como una aguja en su cerebro.</p>
<p><em>Hace miles de años, en una fecha sin registrar.</em></p>
<p>La tormenta era poderosa en donde aquel pecio de metal y luces casi incandescentes que iluminaba con resplandor azulado la nieve, se había estrellado.<br />
El viento soplaba inclemente, la escarcha hería las pieles no acostumbradas a este temporal, y aún podía escucharse una voz entre el incesante e hiriente susurro del viento. Aquel vehículo en el que habían llegado se estrelló con tal fuerza que desplazó en su aterrizaje de emergencia la negra sierra de unas montañas.<br />
La voz volvió a gritar algo, ante aquellos expectantes pares de ojos que se arrebujaban bajo sus ponchos y capas, sujetando sofisticadas y futuristas armas, y llevaban también armaduras y espadas a la espalda.<br />
—«<em>¡No ha habido supervivientes!</em>»—.<br />
—«<em>¿Quieres decir que toda nuestra flota ha sido aniquilada?</em>»—.<br />
—«<em>¡Sí! ¡Coged lo indispensable, estableceremos un campamento provisional! ¡Si sucede algo, vendremos a refugiarnos en la nave! ¡Ya ha sido una suerte que estas montañas oscuras no nos destrozasen!</em>»—.<br />
La procesión de hombres y mujeres con uniformes grisáceos se tornó blanca.<br />
Tuvieron suerte de tener ropas miméticas de abrigo. No tardaron en encontrar un valle que la nieve había sepultado, como si fuera la ola de un gigantesco mar blanco que se hubiera congelado. Transportaron la tecnología que pudieron utilizar para los quehaceres comunes.<br />
Niños, hombres y mujeres habían pasado de un hogar tibio, hermoso y verde, a un terrible abismo gris de duras condiciones climatológicas que jamás habían sufrido en su mundo.<br />
La guerra contra unos seres semimágicos y casi autómatas les había dejado a muchos sin hogar, sin familia, sin vidas que llevar. Los nativos del planeta del que los refugiados habían escapado ya habían sido hechos prisioneros.<br />
En su mayoría, los malvados conquistadores a los que se habían enfrentado explotaban los recursos naturales de cada planeta que encontraban, aniquilaban razas o las cruzaban para obtener fieles y poderosos esclavos, y con la tecnología y el afán industrializador acabaron extinguiendo mundos y mundos.<br />
El primero invadido y el último en ser conquistado, fue Askaya, la tierra de los Askkan, que además de guerreros en tiempo de necesidad eran amantes de la vida.<br />
Habían escapado del imperio enemigo, y se encontraban en un paraje desolador, frío, pero al menos sabían domesticar caballos, cocinar la carne de los animales que mataban, y se acostumbraron pronto al nomadismo.<br />
Aquella tierra fría e ingrata no daba demasiados frutos aunque su suelo fuera negro y fértil.<br />
Pero aunque en principio los Askkan eran una raza débil, dependiente de la tecnología de sus conquistadores, pronto comenzaron a olvidarla para recordar a sus ancestros, sus tatuajes tribales, y conocían la forja de metales, que eran ricos y empezaban a encontrar en excavaciones para fabricar lanzas, hachas y espadas.<br />
Pronto, surgió un gran imperio en el que se alzaron con sus nuevas armas, un imperio de torres negras que conquistó el antiguo mundo, primitivo y desfasado que habían encontrado. El primero de ellos y el más fuerte fue Bhandirla, llamado El Aniquilador.<br />
Cuando llegaron a ese mundo, lo encontraron apenas poblado por otros humanos, y muy poblado por demonios con grandes poderes, que ellos mismos derrotaron y expulsaron a un plano al que simplemente llamaron, tanto ellos como sus enemigos, Abismo.<br />
Los Askkan se convirtieron en un pueblo próspero, poderoso, y su sangre que era longeva les dotaba de poderosa constitución, aunque habían dejado atrás la posibilidad de una vida casi eterna en su mundo de origen (las aguas y plantas de Askaya dotaban de una casi ilimitada vida en años de duración, además de transformar sus cuerpos en máquinas perfectas), que olvidaron al igual que su nombre y sus costumbres.<br />
Los dioses les habían abandonado allí, y ahora, ellos eran los dioses de su mundo.<br />
La nueva vida que habían empezado les resultó cómoda, se entregaron a la pasión, al conocimiento, y a la guerra, con la que consiguieron frutos benéficos para su estabilidad en varias generaciones.<br />
Pero al final, únicamente cuando vino una hecatombe y un gélido maremoto amenazó los grises cielos, los Askkan se juzgaron a sí mismos.<br />
La nieve, el viento, las praderas, el sol, la luna, el agua&#8230; todo ello juzgó con justicia sus corrompidos corazones, de los que se arrepintieron tener, y se los arrancaron ellos mismos, maldiciéndose con un antiguo temor de su pueblo, la muerte en vida de sus almas, que vagarían en pena y envenenadas durante milenios, sin posible redención.<br />
Lucharon antaño contra hermanos, hijos, amigos, padres&#8230;, y cuando bajo el hielo se hundió el imperio de las Torres de la Oscuridad, únicamente quedó un vestigio que a todos no les dio ganas de sumergir con ellos en el olvido:<br />
En un altar, una hermosa espada de guardas doradas y de hoja ancha. El sable de un rey, acero endurecido con hierro dulce en la aleación con fragmentos minerales de un aerolito que cayó varios cientos de años antes en los glaciares.<br />
Sobre las cenizas de una estrella, en el fuego negro de Sar, fue forjada. Enfriada después en la sangre del rey de las bestias: el león de las nieves.<br />
Endurecida por su constitución especial, poderosa cuando la empuñaba un guerrero con fuerzas para blandirla, era el último resto de ellos que querían ver sumergido. Era su orgullo, la gran espada que había conquistado el nuevo y antiguo mundo en el que habían llegado desde las estrellas.<br />
Los pocos supervivientes de la brutal y precipitada glaciación que consiguieron salvar su vida se dirigieron al nordeste, más allá de la gélida y terrible cordillera de hielo que nadie podría cruzar. Otros, se dirigieron hacia unos montes poderosos y negros que los contemplaban bajo el perpetuo invierno sin sol como dioses inmisericordes. Ambas razas que eran una sola, cambiaron, y no volvieron a llamarse Akkei (la Tribu del Dragón).<br />
Todo ello yace ya en los murales bajo el hielo que los moribundos tallaron ante las tumbas de sus reyes, y las brumas de las eras han ofuscado la historia terrible, negra y triste de la ira y pena de un pueblo que vino desde el negro cielo para continuar luchando y olvidar sus orígenes por el bien de su mundo.<br />
Nadie volvió a recordar esa espada, salvo en una olvidada y añeja leyenda sobre el guerrero prometido, el que salvaría el mundo, y podría volver a conquistarlo otra vez según una profecía. O podría destruirlo.</p>
<p>De vuelta al presente, y lejos de los recuerdos raciales que hacían que Kerish mirase al cielo y sintiera una añoranza profunda al mirar las estrellas en ocasiones, con la inexpicable sensación de que le hubieran negado algo, el bárbaro miró a Drack y echó aire despacio por la boca, en un suspiro.<br />
—He venido de parte de Ianna, como ya sabrás. Tengo que recoger sus signos, que según ella guardas tú, así como la Piedra de Sangre—.<br />
—No te la puedo entregar aún, estamos comprobando si otra que encontramos tiene las mismas características—.<br />
—¿Para qué?—le interrogó el bárbaro, intrigado.<br />
—Para activar Arkadiamov—.<br />
Los ojos de Drack Gawain brillaron con un atisbo de emoción por una empresa considerada imposible, y Kerish reconoció en ellos y en los de los demás la necesidad que debía saciar la esperanza y la consecución de la búsqueda.<br />
—¿Y para qué querrías tú llevarle los signos y la piedra, bárbaro? ¿Desde cuándo sirves al bien?—preguntó Shyan, intrigada.<br />
Ella se había unido a Drack y compañía porque su interés iba en común con salvar el reino, y además, ella era ahora poseedora de un códice con grandes secretos arcanos gracias al cual había conseguido una gesta épica.<br />
Por no decir que, además, Shyan Helven formaba parte de la Academia de Camelot, donde los talentos del reino entrenaban y mejoraban sus aptitudes tanto cognitivas como combativas y de invocación sea cual fuere.<br />
No sabía que él había sido elegido para liberar los signos y destruir el Cetro de los Tiranos, pero eso era algo que el bárbaro no quería comentar. Era asunto suyo y en cuanto tomara la piedra, el resto sería pan comido.<br />
O eso le parecía.<br />
Kerish asintió y hasta entonces, espada en mano (no había envainado aún) mas enfundó y cabeceó ligeramente despejándose el rostro de los mechones de castaño cobrizo oscuros de su melena, algo más larga de lo acostumbrado.<br />
—No lo comprenderías, Shyan. Sólo tengo que hacer este recado, nada más. Soy el hombre indicado para el trabajo y se acabó—.<br />
—Pues lo dicho, no puedo darte la piedra aún, pero si quieres, puedes acompañarnos hasta que los científicos nos confirmen que la segunda que encontramos es igual—le aclaró Drack, invitándole a quedarse en compañía de los allí congregados.<br />
El bárbaro sopesó sus opciones en un microsegundo y aceptó.<br />
—Me quedo con vosotros hasta que puedas darme la Piedra de Sangre—.<br />
Crowley caminó junto a Kerish, distraído con las páginas que pasaba.<br />
—La misma marca, el mismo modelo&#8230; una nueva misión—.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/elprincipedelabismo.wordpress.com/193/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/elprincipedelabismo.wordpress.com/193/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/193/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/193/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/193/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/193/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/193/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/193/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/193/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/193/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/elprincipedelabismo.wordpress.com/193/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/elprincipedelabismo.wordpress.com/193/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/193/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/193/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=193&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2010/02/19/una-nueva-mision/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/df143d348d58de406373c7f09dc9bb6f?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">KERISH</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Un simple recado.</title>
		<link>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2010/02/11/un-simple-recado/</link>
		<comments>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2010/02/11/un-simple-recado/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 11 Feb 2010 19:12:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>KERISH</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elprincipedelabismo.wordpress.com/?p=191</guid>
		<description><![CDATA[Si Kerish había entendido bien a Ianna, debía participar en el asunto transportando los signos especiales que tenía Drack Gawain en su poder. En estos momentos tendría que estar encontrando el último en la ciudad del reino de Phelsya, en el norte frío, de donde además parecía proceder parte de la amenaza que se cernía [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=191&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si Kerish había entendido bien a Ianna, debía participar en el asunto transportando los signos especiales que tenía Drack Gawain en su poder.<br />
En estos momentos tendría que estar encontrando el último en la ciudad del reino de Phelsya, en el norte frío, de donde además parecía proceder parte de la amenaza que se cernía contra Camelot.<br />
Una vez tomadas las piedras para liberar el poder de la diosa, sería suficiente para ganar la guerra y todos le dejarían tranquilo.<br />
Sería un simple recado.<br />
<em>&#8220;Si nada se interpone en mi camino, claro&#8221;</em>.<br />
Durante el amanecer y la tarde, caminó, y terminó dejando atrás un bosquecillo más y las blancas praderas para admirar las pirámides tras las colosales murallas de Phelsya.<br />
El sol las hacía resplandecer como si fueran de oro o plata bruñidos, y además, al llegar a las puertas de los ciclópeos muros, fue detenido por una patrulla y sometido a un registro.<br />
—¿De dónde vienes?—le preguntó uno de los guardias.<br />
—De aquí al lado—medio sonrió el bárbaro, mirando hacia el lugar que dejó atrás en su caminata desde el templo abandonado.<br />
Los hombres, ataviados con pantalones gruesos y armaduras de bronce con hombreras y petos elípticos y verticales, rieron de buena gana y el que parecía al mando se quitó el casco liso con patillas y cubrenucas de bronce oscurecido.<br />
—¡Nadie viene de allí! Y menos tan armado—.<br />
—Ya sabéis que no llevo más que lo puesto y mis armas. Soy un mercenario, y tengo palabra—.<br />
—¡Sí, la del mejor postor! Eso es como no tenerla—negó el capitán de la guarnición.<br />
—Escucha, Phelsyo—le advirtió el bárbaro con una mirada iracunda, —Vengo desde muy lejos, desde donde dije, y hace un par de días que no pruebo bocado y que no bebo un buen jarro de vino. ¡Ya has visto que no soy un brujo o algo peor! Dejadme pasar a la ciudad y saciar mi hambre, tengo asuntos que tratar y no pueden esperar por un puñado de nenazas con armadura—.<br />
Los hombres allí reunidos eran al menos siete, y se enfurecieron al ser despreciados por tal comentario.<br />
Uno de ellos, el más audaz o quizá el más idiota, se acercó al joven bárbaro despreciándole por no ser una montaña de músculos o un gran señor local con dinero y otras influencias, y estiró su mano para darle un golpetazo en el rostro.<br />
—¡Calla, escoria extranjera!—.<br />
Kerish antepuso un antebrazo girándose hacia él, pues estaba a su izquierda, y le envolvió con su extremidad diestra el golpe, se situó tras el Phelsyano, y con una celeridad increíble, le desenfundó la daga curvada de su cinturón y le apretó el filo contra la garganta.<br />
Todos allí entonces se quedaron mudos y estáticos, ya no había risas, sino una tensión terrible por haberse equivocado con aquél joven.<br />
—No me habéis dado una bienvenida cálida, ¡pero estoy dispuesto a cobrármela bañándome en la sangre caliente de éste idiota!—.<br />
—Tranquilo, mercenario—asintió el capitán, mostrándole las manos desnudas, —Te ruego nos disculpes. Son tiempos difíciles—.<br />
En ese momento, el bárbaro tenía el pecho y el vientre pegados a la espalda del guardia con cuya propia hoja amenazaba su gaznate, y viendo que nadie se atrevió a intervenir (quizá eran lentos y morirían contra él en un segundo o eran cuerdos en verdad), soltó a su rehén dándole un empujón con desprecio, dejando la daga caer al suelo.<br />
Se esperaba ser traicionado y tener que desarmar a un imbécil a su espalda y rebanarle la frente con su propia espada, pero contra todo pronóstico, nadie hizo nada. El tipo de antes jadeaba casi meándose encima, cercano a la muerte, y el capitán hizo un gesto a otro de sus hombres, que le devolvió las armas a Kerish.<br />
—Lamentamos haberte subestimado. Normalmente, las visitas de extranjeros nos traen problemas. Sólo quieren causan desorden o quedarse con nuestro reino. Hemos tenido varios golpes y unos dragones cadavéricos por poco destruyen Phelsya hasta los cimientos—.<br />
Poniéndose el espadón a la espalda y enfundando la otra hoja y el martillo, el bárbaro se arregló la capa con capucha y se cruzó de brazos, aceptando la disculpa.<br />
—Me han hablado de eso. Mis asuntos me traen aquí para evitar algo mayor—.<br />
—No sé quién eres, extranjero—resopló el capitán, indicándole con ademán amable que le siguiera fuera de la habitación en la que se encontraban, de paneles de madera, —Pero veo verdad en tus palabras. Eres libre de pasar la guardia y acceder a la ciudad de nuestro reino—.<br />
—Te lo agradezco. De paso, estoy buscando a otro extranjero, quizá lo has visto por aquí. Rubio, ojos azules, delgado y alto. Siempre va de negro y su arma es una espada esbelta de un filo—.<br />
—Soy yo—.<br />
Todos se giraron al escuchar la voz y encontraron allí a Drack Gawain, con sus pantalones de cuero sobre las botas de monta, y un chaleco sobre su camisa negra, además de la capa con hombros de pelliza como la oscura noche.<br />
Entre todo eso, un rostro cuasi élfico, con el cabello rubio cayendo en suaves mechones dorados, resaltando la expresión inteligente y brillante de los ojos del que fuera precoz capitán de Camelot.<br />
—¡Drack!—asintió Kerish, y caminó fuera de la barbacana de entrada a la ciudad donde la guardia hacía sus días y noches.<br />
—Ha pasado un tiempo desde la última vez que nos vimos, bárbaro. He escuchado que has combatido bastante últimamente—medio sonrió el joven Gawain, caminando al lado de Kerish, que a su vez, le miró de reojo.<br />
—Lo dices como si echases de menos esas aventuras que compartimos—.<br />
Drack rió de buena gana y se acarició las manos, una de ellas sin uno de los guantes de cuero, y entonces, empezó a nevar suavemente.<br />
Las calles del reino estaban limpias por los caminos principales pero hacia los edificios, la nieve se agolpaba, escarchándose sin más pretensión que quedarse ahí hasta derretirse o ser retirada.<br />
—Tengo&#8230;—empezó a decir el chico rubio vestido de negro, con la mano derecha sobre la empuñadura de su sable.<br />
Se detuvieron tras llegar a otro edificio que había sido restaurado tras la devastación sufrida cuando lo de Skullkara, y Drack volvió a separar los finos labios de su boca para continuar la frase.<br />
—Tengo aquello que buscas—.<br />
No muy sorprendido, el bárbaro se frotó la barbilla y echó la mano contraria, la zurda, al cinturón.<br />
—Te lo dijo Ianna, ¿no?—.<br />
—Sí. Vayamos dentro antes que se nos enfríen las pelotas—dijo Drack, invitándole a pasar.<br />
Una vez en el interior, Kerish encontró a varias personas en el ala de recepción, algunas caras eran conocidas del reino, y otras, no tanto.<br />
Pero lo que no podía acertar a predecir es que encontraría dentro a la chica de ojos verdes y cabello rojo encendido que se la jugó alguna vez&#8230; y no desaprovechó la oportunidad tomando su cuello, torturando su piel cérea con los dedos, estrangulándola a una mano.<br />
—¡Bruja!—.<br />
—&#8230;O eso dicen&#8230; ¡Aghh!—jadeó ella, luchando contra la constricción férrea de aquella mano pálida, envolviéndola con las suyas e intentando apartarse.<br />
El personal allí echó mano a las armas y se acercaron suavemente, pero un gesto de Drack acalló a la multitud, al tiempo que decía:<br />
—Kerish, ¿te importaría soltar a Shyan?—.<br />
—¡Ni en broma! ¡Es una traidora!—.<br />
—¡Está con nosotros!—.<br />
—¡Suéltame, maldito bárbaro!—pataleó la joven, y cuando Kerish tuvo el acerado filo del sable de Drack sobre el hombro derecho, fue aflojando la presión hasta liberar a Shyan.<br />
Ésta se echó la mano al cuello, intentando aliviar el dolor que la sorpresa le había traído, y ya más controlada la situación, quiso echar mano a la wakizashi en su cadera, junto a la katana.<br />
Desenfundó en una distancia tan corta que pudo haber sido mortal si Kerish no le hubiera puesto la planta del pie por delante, golpeándole la mano derecha y el mango del arma&#8230; en unos segundos, ella se retrasó y a él le dio tiempo de tomar la hoja bastarda tras el hombro izquierdo.<br />
La vampira saltó hacia él con un tajo falso hacia la cara y descendió luego a su vientre, intentando flanquearle por el lado derecho para cortarle el vientre, pero el bárbaro giró su arma hacia diestra describiendo un semicírculo y cubrió el golpe.<br />
Al unísono, el uno rondó al otro y Kerish embistió con el hombro derecho, empuñando ahora el arma con ambas manos desde la izquierda con una estocada al mismo tiempo, y Shyan se las vio mal para eludir una estocada que cubrió casi tres metros y pudo haberla ensartado.<br />
La gente a su alrededor clamó por ella y, fiel a su público, dio una voltereta sobre sí misma hacia la izquierda convirtiéndose en una esfera humana perfecta&#8230;<br />
¡Que sin embargo, se desensambló en el aire, tendiéndose boca abajo a la altura de la cabeza del bárbaro, deslizando su hoja curva y corta contra él!<br />
En ese vibrante segundo, Kerish le dio la espalda mirándola por encima del hombro izquierdo, cruzando la hoja de su espada bárbara con la del montante ancestral, y la X de acero detuvo el arma de Shyan a medio camino, cuando ella se recuperaba cual felino tras un salto, deshaciendo la acrobacia con gracia felina.<br />
Acto seguido, el guerrero de las estepas descargó el arma desde la izquierda hacia el lado contrario al empuñarla con una única mano, y el choque de metal contra el wakizashi de Shyan, que lo antepuso en defensa, sorprendió a todos con un chispeo espectacular.<br />
Pudo detener el tajo a la altura del busto, sin duda, y avanzó cruzando la hoja desde siniestra para cortarle en lonchas el costado diestro al salvaje luchador que había sido su mejor rival, y también el más odiado, mas encontró una sorpresa que nunca había esperado de un guerrero cualquiera.<br />
Con el mismo movimiento de antes, pero hacia la derecha, el filo de Kerish pasó contra el de Shyan levantando chispas diabólicas de fricción y le levantó el brazo armado usando el propio, dejándole abierta la defensa contra su torso femenino y le tomó el antebrazo derecho con la mano zurda, inmovilizándolo.<br />
Antes del consiguiente golpe cuerpo a cuerpo con la guarda de la espada en el pómulo, Drack detuvo el ataque haciendo arder entre los pies de ambos contendientes una llama mágica.<br />
A todo esto, una sombra de blanco abandonó el recinto interior de la biblioteca y encontró a Kerish y Shyan demasiado juntos, a Drack convocando la llama, y entonces, Crowley desvió del todo la mirada de un gran libro y exclamó:<br />
—¡¿Pero qué todo es este jaleo?!—.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/elprincipedelabismo.wordpress.com/191/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/elprincipedelabismo.wordpress.com/191/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/191/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/191/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/191/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/191/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/191/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/191/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/191/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/191/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/elprincipedelabismo.wordpress.com/191/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/elprincipedelabismo.wordpress.com/191/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/191/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/191/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=191&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2010/02/11/un-simple-recado/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/df143d348d58de406373c7f09dc9bb6f?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">KERISH</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Viajando hacia Phelsya. Bendición guerrera.</title>
		<link>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2010/02/10/viajando-hacia-phelsya-bendicion-guerrera/</link>
		<comments>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2010/02/10/viajando-hacia-phelsya-bendicion-guerrera/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 10 Feb 2010 15:09:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>KERISH</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elprincipedelabismo.wordpress.com/?p=158</guid>
		<description><![CDATA[Durante la noche, todo en las afueras frías y blancas de Phelshya permanecía inmutable. Era como estar ante un mar de nieve que se asemejaba a las dunas del desierto como si estas hubieran viajado y se tornasen escarcha. Los árboles negros y pelados extendían sus brazos hacia los vientos que rasgaban, y los montes, [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=158&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Durante la noche, todo en las afueras frías y blancas de Phelshya permanecía inmutable.<br />
Era como estar ante un mar de nieve que se asemejaba a las dunas del desierto como si estas hubieran viajado y se tornasen escarcha.<br />
Los árboles negros y pelados extendían sus brazos hacia los vientos que rasgaban, y los montes, que quedaban cerca del reino de las pirámides del norte que extendían sus sombras, parecían ser negros.<br />
De todas aquellas sombras, una única se movía por el paisaje, caminando por el desierto gélido, bajo la claridad plateada y fría pero a la par azul que lo bañaba todo en su camino.<br />
Recordando una canción de su tierra que su madre entonaba como una letanía en el aire de la oscuridad reinante en días como hoy, cuando él era pequeño, también susurró la primera y corta estrofa para sí mismo.<br />
Sin embargo, calló, dejando que como un susurro, le invadiera el recuerdo de aquello que las madres Cymyr les decían a sus hijos desde la cuna, cómo les alentaban a ser valientes, grandes guerreros, y cómo le mostraban a ellos, el fruto de sus entrañas, que el dios de la guerra les había bendecido con fuerza para matar y no necesitaban más.<br />
No necesitaban más de los dioses ni de sí mismos. El dios de la guerra quería bravos y fuertes guerreros, no ofrendas ni rezos, y así les criaban, tal como a Kerish le habían criado. Ya no sólo era una canción para niños destinados a la barbarie y la guerra, sino que se trataba ahora de una bendición.<br />
Era duro y sobrevivían pocos, pero si lo conseguías, no sólo serías un orgullo para ti mismo y para tu familia, sino que te convertías en el guerrero, tu dios se molestaría en mirar hacia ti en el campo de batalla y te enviaría enemigos que vencer para alcanzar la gloria. Digno y fuerte.<br />
Por un momento, se le hinchó el pecho de orgullo, el orgullo que se había ganado con sangre, dolor y acero, y aceleró el paso bajando una cuesta por la que derrapó con los pies hasta encontrarse en otra planicie por la que continuó entre los árboles, llegando nuevamente a una zona clara bajo la luna abandonando la oscuridad que tenía a espaldas con cada pisada que daba.<br />
No sólo la tonada acudió a su mente, sino también el recuerdo de los montes que habían quedado atrás al abandonar su tierra, mientras caminaba en silencio amparado por la noche de la que había venido, y por la que ahora viajaba con una relajada carrera.</p>
<p><span style="font-family:times new roman;color:#01DFD7;">Ik véla dûr&#8230;</span><br />
<span style="font-family:times new roman;color:#01DFD7;">Friú Snëi </span><br />
<span style="font-family:times new roman;color:#ff0000;">  «Corro&#8230; atravesando la fría nieve» </span><br />
<span style="font-family:times new roman;color:#01DFD7;">Véla dûr Snëi </span><br />
<span style="font-family:times new roman;color:#01DFD7;">In friú Luni-bêrt </span><br />
<span style="font-family:times new roman;color:#ff0000;">  «Corro por la nieve bajo la fría luz de la luna» </span><br />
<span style="font-family:times new roman;color:#01DFD7;">Ik féla Véktu </span><br />
<span style="font-family:times new roman;color:#01DFD7;">Mén Vêpns èn Reiku in mèn aärm </span><br />
<span style="font-family:times new roman;color:#ff0000;"> «Siento el peso de mi arma y la fuerza de mi brazo» </span><br />
<span style="font-family:times new roman;color:#01DFD7;">Reiki-rik&#8230; </span><br />
<span style="font-family:times new roman;color:#01DFD7;">Reiki-rik èr ik&#8230; vëidi </span><br />
<span style="font-family:times new roman;color:#01DFD7;">Vëidi av krod! </span><br />
<span style="font-family:times new roman;color:#ff0000;"> «Poderoso&#8230; nací bendecido con fuerza. ¡Soy poderoso, me ha bendecido el dios!» </span><br />
<span style="font-family:times new roman;color:#01DFD7;">Ik bèn Cyméryèn èn dis èr mén Morgh. </span><br />
<span style="font-family:times new roman;color:#ff0000;"> «Soy Cimerio y esas son mis montañas.» </span></p>
<p>El bárbaro aceleró el paso más aún y corrió hacia su siguiente destino.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/elprincipedelabismo.wordpress.com/158/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/elprincipedelabismo.wordpress.com/158/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/158/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/158/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/158/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/158/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/158/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/158/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/158/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/158/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/elprincipedelabismo.wordpress.com/158/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/elprincipedelabismo.wordpress.com/158/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/158/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/158/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=158&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2010/02/10/viajando-hacia-phelsya-bendicion-guerrera/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/df143d348d58de406373c7f09dc9bb6f?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">KERISH</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>La Leyenda continúa&#8230;</title>
		<link>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2010/02/01/la-leyenda-continua/</link>
		<comments>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2010/02/01/la-leyenda-continua/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 01 Feb 2010 15:13:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>KERISH</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elprincipedelabismo.wordpress.com/?p=149</guid>
		<description><![CDATA[La noche de la taberna, como de costumbre, se presentaba llena de movimiento, de risas, desconcierto, gozo, tristeza, y ojos acechando en las umbrías esquinas. La puerta se abrió, una vez más, mostrando un nuevo comensal con monedas que gastar. Era ya anciano, con una barba larga y cana, mal cuidada, y se apoyaba en [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=149&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La noche de la taberna, como de costumbre, se presentaba llena de movimiento, de risas, desconcierto, gozo, tristeza, y ojos acechando en las umbrías esquinas. La puerta se abrió, una vez más, mostrando un nuevo comensal con monedas que gastar.<br />
Era ya anciano, con una barba larga y cana, mal cuidada, y se apoyaba en el bastón con el caminar pausado de hombre agotado por los años.<br />
Tan pronto encontró asiento (pues entre hombres y mujeres que compartían la fría noche con relatos, la compañía era agradable), se dispuso a pedir a la moza de trenzas rubio-rojizas un caldo caliente, pues a diferencia de quienes le rodeaban no había pedido licor que consumir.<br />
—Una historia—dijo el anciano dejando sobre la mesa una cartera de gran tamaño llena de papelotes, —Cuando yo era joven, conocí a un hombre que se parecía a vosotros, pero nadie se parecía a él.<br />
»<em>Caminaba como un rey, y acechaba como un león. Se decía que la sangre de los lobos corría por sus venas, y que los vampiros le temían. Pero no voy a contaros leyendas, pues queréis una historia, y una historia es lo que os contaré. Una historia sobre un hombre tan real como tú, elfo, que conoces los secretos bosques y tienes habilidad de lustros con el arco. Tan real como tú, dama guerrera, que pudiendo elegir entre sedas y noches de tul y lujo en seguras fortalezas preferiste la intemperie, el cruel camino hasta la gloria contra el vencido, y empuñar el mortal hierro. Tan real como tú, mago, y tus arcanos poderes que pueden hacerte desaparecer y crear ilusiones. Reales como vuestro amigo el enano y su malla de Mitrilo, pues no hablo sino de un hombre que tiene mucho en común con vosotros pese a ser diferente, pues aunque había ascendido desde los solitarios y tristes páramos abandonados a la oscuridad de la noche, hablamos de otro ser que también vive por las armas y lucha contra la adversidad de un mundo fantástico y cruel como no volveréis a ver.</em><br />
Tras la revelación, el elfo bufó como un gato molesto, la guerrera suspiró fantaseando, el mago se frotó la barbilla entrecerrando los ojos, pero de todos ellos, fue el enano el que sintió más curiosidad aún por el relato.<br />
—¿De quién se trata pues, anciano?—le espetó.<br />
—Hablo de un bárbaro que no anhelaba la tristeza de la vejez. En un mundo cruel, él fue un guerrero despiadado.<br />
»<em>Venía de una tribu guerrera, de la que había salido cuando apenas era un crío, y había vuelto tras pasar muchas peripecias como un combatiente. Pero un malvado señor de la guerra y su culto acabaron con todo lo que él quería, la torva espada del Señor del Mal le hirió, y aunque no murió, Kerish sintió que una oscuridad crecía en él. Se recuperó. Y tras muchas locas y sangrientas aventuras, llegó allí donde se proponía llegar. Las tierras del ejecutor de su pueblo, pero no le encontró, hasta que, por casualidad, intervino como muchas veces en una contienda del reino. Tenía casi 18 años, por el camino había encontrado una espada digna de un campeón que podía anular los poderes del enemigo y lidiar justamente como hombres guerreros. Ahora, más experto, se consideraba listo para cumplir su venganza&#8230;<br />
Fue sin duda una maldición para muchos el conocerle, y para otros, la bendición. Mas, cuando corrían tiempos oscuros en la antigüedad que no han conocido muchos de los que hoy nos sentamos a la mesa, se sabía que los vampiros de Bran deseaban acaparar poder y tierra para, un día, conquistar el reino. Los templarios, una secreta unidad de santos guerreros, siempre estaban de por medio arruinando sus planes en las sombras, pero la amenaza más importante fueron las hordas que empezaban a llegar desde el norte sirviendo a un misterioso amo. Esto desestabilizaba los poderes de Camelot y Bran, y para luchar contra unos vampiros, los Camelotienses hubieron de apoyarse en otros.<br />
Fue en este tiempo cuando se libró tal batalla, en la que destacó el joven bárbaro. Algunos dicen que estaba poseído por poderosos espíritus, otros que era obra del diablo, pero aquellos que en realidad saben las circunstancias que rodearon su participación lo achacan a un inevitable destino y a los planes de los dioses.<br />
Camelot ganó la batalla, los vampiros crecieron en poder y los caballeros del reino consiguieron una débil tregua que se rompería tiempos más tarde con maquinaciones, pero la última defensa la formaban aquéllos héroes que añoramos tanto. Poco a poco, el abrazo de la muerte iba separando a unos de otros, las guerras fueron más frecuentes en el pasado turbulento, y los blancos muros a los que los malvados seres no podían ni acercarse, al final perdieron su brillo.<br />
Las armaduras ya no reflejaban luz pura, sino la oscuridad que vivíamos, y tan cierto es como que la muerte es más poderosa que cualquier sueño, que estábamos condenados.<br />
Cuando la gran batalla terminó, y loaban a los héroes y los caídos, el bárbaro rechazó el trono. Algunos decían que terminó con la oscura profecía y no se convertiría en el tirano destructor. Otros, que llevaba una lacra en su alma y que su tiempo acababa aquí.<br />
Como fuera, desapareció del conocimiento del hombre, y el reino se perdió poco después.<br />
Quizá Kerish no fuera el rey de Camelot, pero había ganado el trono de la humanidad.<br />
Los bardos cantaron, los fuegos ardieron en las piras, y el cántico se alzó en el viento como una letanía llena de tristeza, gloria, y la fuerza de los antepasados de aquel mundo.<br />
¡Sentaos todos a escuchar de la historia de un hombre! ¡Demasiado adulto siendo demasiado joven! ¡Demasiado bondadoso siendo demasiado despiadado!<br />
Una historia de coraje, valor, gloria, amor, dolor y tristeza&#8230;<br />
Pues él fue real antes de ser una Leyenda de Camelot</em>.</p>
<p><a href="http://elprincipedelabismo.files.wordpress.com/2010/02/ker-wlf-3.jpg"><img src="http://elprincipedelabismo.files.wordpress.com/2010/02/ker-wlf-3.jpg?w=497&#038;h=372" alt="La Leyenda del Bárbaro" title="KERISH" width="497" height="372" class="aligncenter size-full wp-image-152" /></a></p>
<p>El anciano abrió la cartera, y extrajo un viejo y largo tomo.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/elprincipedelabismo.wordpress.com/149/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/elprincipedelabismo.wordpress.com/149/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/149/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/149/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/149/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/149/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/149/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/149/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/149/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/149/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/elprincipedelabismo.wordpress.com/149/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/elprincipedelabismo.wordpress.com/149/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/149/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/149/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=149&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2010/02/01/la-leyenda-continua/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/df143d348d58de406373c7f09dc9bb6f?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">KERISH</media:title>
		</media:content>

		<media:content url="http://elprincipedelabismo.files.wordpress.com/2010/02/ker-wlf-3.jpg" medium="image">
			<media:title type="html">KERISH</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Off Topic</title>
		<link>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2008/06/06/off-topic/</link>
		<comments>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2008/06/06/off-topic/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 06 Jun 2008 13:32:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>KERISH</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elprincipedelabismo.wordpress.com/?p=129</guid>
		<description><![CDATA[Bueno, en primer lugar, disculparse un poco cuando uno no acostumbra. Sé que me lee bastante gente (mis chicas entre éstos y aquéllos), y a decir verdad, ando bastante liado echándole ojos a los dos libros que continúan la saga del bárbaro, que en su día escribí y ahí se han quedado. No eran un [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=129&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><img alt="Bárbaro Trabajando" src="http://media.share.ovi.com/m1/original/0235/0fa4ddc6939f4c81816805bf75063a36.bmp" border="0" /></p>
<p><span style="color:#7F00FF;"> Bueno, en primer lugar, disculparse un poco cuando uno no acostumbra. Sé que me lee bastante gente (mis chicas entre éstos y aquéllos), y a decir verdad, ando bastante liado echándole ojos a los dos libros que continúan la saga del bárbaro, que en su día escribí y ahí se han quedado. No eran un proyecto a largo plazo como ahora parece, ni pensaba en dar a conocer la historia, la jugué, surgieron otras jugando y sin jugar y a raíz de muchas cosas. A la gente le parecía increíble que un crío de casi 14 años escribiera cosas así. Realmente se me da mejor que dibujar, los cómics no eran lo mío, y una imagen no puede expresar las mil palabras, aunque las valga.<br />
Recibí muchos empujoncillos de familiares y amigos, y un largo etcétera para que mis crónicas vieran la luz en forma de libros, pero como los hice para mí y para mis colegas, no creía que mereciera la pena. No es que piense lo contrario hoy, pero no tengo nada que perder y entiendo que a mucha gente le gustaría leer algo que no se lee desde que Robert E. Howard, creador de la fantasía épica heróica, llenó allá por los años veinte las páginas de las revistas Pulps con historias sobre Kull de Atlantis, Conan de Cimmeria, y Solomon Kane además de otros relatos menos sonados y a cada cual mejor. De modo que estoy ahí al pie del cañón desempolvando los viejos tomos donde un héroe bárbaro que vive en un mundo mágico y brutal (más lo segundo que lo primero, no es un mundo de esos donde pegas una patada y salen mil archimagos pasados de rosca), para que pronto alcancen a la gente en forma de leyendas.<br />
Así que os pido disculpas, pero esto tendrá su recompensa porque estoy esforzándome porque salgan en papel, y cuando termine de revisar el tercer libro (según valoraciones personales objetivas no-subjetivas hay quien dice que con cada libro la historia crece y tiene más caña aún), juro volver a ponerme con la última parte de El Príncipe del Abismo. Esto no se queda abandonado, sólo vacío de novedades hasta que estas lleguen, y mucha gente podrá ir leyendo o releyendo. Además, no podríais decirle que no a unos ojitos como esos, ¿eh?<br />
En el comentario de la anterior entrada os enlacé una Mp3 como adelanto especial para leer esa parte, &#8220;La Leyenda del Bárbaro&#8221;. Los que quieran escuchar la banda sonora que inspiró lo hasta ahora publicado, puede encontrarla en una de las entradas muy anteriores donde un dibu conmemora las mil visitas:</p>
<p align="center"><a href="http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2008/03/02/1000/"><span style="color:#CC9933;"><strong>1.000</strong></span></a></p>
<p></span></p>
<p><span style="color:#7F00FF;"> ¡Cuidáos! </span></p>
<br /><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/elprincipedelabismo.wordpress.com/129/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/elprincipedelabismo.wordpress.com/129/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/elprincipedelabismo.wordpress.com/129/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/elprincipedelabismo.wordpress.com/129/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/129/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/129/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/129/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/129/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/129/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/129/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/129/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/129/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/elprincipedelabismo.wordpress.com/129/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/elprincipedelabismo.wordpress.com/129/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/129/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/129/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=129&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2008/06/06/off-topic/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/df143d348d58de406373c7f09dc9bb6f?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">KERISH</media:title>
		</media:content>

		<media:content url="http://media.share.ovi.com/m1/original/0235/0fa4ddc6939f4c81816805bf75063a36.bmp" medium="image">
			<media:title type="html">Bárbaro Trabajando</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>La Leyenda del Bárbaro&#8230;</title>
		<link>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2008/06/06/la-leyenda-del-barbaro/</link>
		<comments>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2008/06/06/la-leyenda-del-barbaro/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 06 Jun 2008 12:48:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>KERISH</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elprincipedelabismo.wordpress.com/?p=128</guid>
		<description><![CDATA[&#8220;En un mundo cruel, él fue un guerrero despiadado. Éra aún muy joven cuando ya empezó a ser instruido en el camino del guerrero. Pronto, conoció las artes del matar en un coliseo extranjero, un lugar donde los hombres y las mujeres combatían hasta el fin entre ellos. La vida o la muerte no le [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=128&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;<em>En un mundo cruel, él fue un guerrero despiadado.<br />
Éra aún muy joven cuando ya empezó a ser instruido en el camino del guerrero. Pronto, conoció las artes del matar en un coliseo extranjero, un lugar donde los hombres y las mujeres combatían hasta el fin entre ellos. La vida o la muerte no le importaban cuando sus captores le vendieron como un esclavo, él seguiría luchando cada día, derramando la sangre de culpables o inocentes.<br />
De vuelta al lugar donde había estado siempre su corazón, el bárbaro vivió por poco tiempo la paz, porque la sombra de la desharmonía volvió a su vida aniquilando a todos sus seres queridos.<br />
Su alma se ensombreció y el único brillo en los ojos de Kerish entonces fue el de la venganza. Aquél en el filo de las espadas y las hachas que empuñó para aniquilar.<br />
Toda la humanidad pagó, toda raza extraña o mágica, también pagó el tributo de interponerse en el camino del joven salvaje, era una fuerza de la naturaleza imparable y oscura que destruía cuanto tocaba. Los campos de batalla fueron su vida, la sangre, el sustento para su sufrimiento del cual se alimentaba su furia. Poco iba a saber la repercusión del peso de sus acciones contra su propio destino y el de todos. En una era de caos, donde el fuerte sobrevivía al fuerte y al débil, vivió éste héroe que para sí mismo era una mera sombra que anhelaba el descanso eterno. Tras la venganza, la divina retribución, lo demás no le importaba.<br />
Pero por encima de todo, el amor de una diosa le hizo sentir algo más que el odio. El idilio entre ellos jamás pudo durar, y los hados no estaban tan claros con respecto a su futuro, aunque de ambos, nació una esperanza para el reino y para muchos otros. Fue un romance prohibido y condenado, y de nuevo, fue en busca de su terrible sino, aquello por lo que seguía vivo. Se despidió de Cyllan y sus aspiraciones a una vida tranquila volvieron a ser sustituidas por su sangrienta búsqueda de triste final.<br />
Desde el corazón tenebroso de las galaxias, el señor del mal y la destrucción volvió para hacer sufrir al universo su destierro por los dioses.<br />
La salvación no vendría de la mano del orden ni del caos en una era con el poder del reino de Camelot en decadencia.<br />
De modo que, las esperanzas estaban puestas en un único guerrero, en el muchacho que había luchado contra las fuerzas de la paz y las de la conquista.<br />
Supo esto por boca de Ianna, la diosa madre del mundo, que protegería a los mortales, a su mundo, combatiendo el mal con otro tipo de mal. La humanidad era el legado del guerrero, y Akelas y el Príncipe del Abismo habían truncado de fatal manera la vida del joven conspirando contra su destino para romper con la profecía.<br />
Como entonces, aquél brillo frío y ardiente a la vez volvió a los ojos de Kerish. Una criatura indomable y valiente que no se detendría, aunque la muerte saliera a su paso, para destruir a sus enemigos y aquellos a quienes odiaba. Las tinieblas se hicieron más fuertes en el campeón que equilibraría la balanza o podría destruirlo todo, y oscurecieron su alma. Así, partió en busca de la redención, de conseguir lo imposible, y de cumplir con su dramático destino.<br />
Aquí es donde la historia acaba, y empieza la leyenda del bárbaro&#8230;&#8221;</em></p>
<br /><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/elprincipedelabismo.wordpress.com/128/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/elprincipedelabismo.wordpress.com/128/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/elprincipedelabismo.wordpress.com/128/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/elprincipedelabismo.wordpress.com/128/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/128/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/128/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/128/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/128/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/128/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/128/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/128/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/128/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/elprincipedelabismo.wordpress.com/128/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/elprincipedelabismo.wordpress.com/128/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/128/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/128/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=128&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2008/06/06/la-leyenda-del-barbaro/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/df143d348d58de406373c7f09dc9bb6f?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">KERISH</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Una leyenda de tiempos remotos.</title>
		<link>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2008/05/26/una-leyenda-de-tiempos-remotos/</link>
		<comments>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2008/05/26/una-leyenda-de-tiempos-remotos/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 26 May 2008 18:07:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>KERISH</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elprincipedelabismo.wordpress.com/?p=127</guid>
		<description><![CDATA[Un joven cuentacuentos celta, con sus pantalones de tela a cuadros y espada a la cintura, dejó una gran cartera de cuero sobre el suelo donde se sentaba con las piernas entrecruzadas, apoyando los codos en las rodillas separadas una de la otra, hacia los lados. Tomó varios papelotes, escritos en el antiguo y misterioso [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=127&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un joven cuentacuentos celta, con sus pantalones de tela a cuadros y espada a la cintura, dejó una gran cartera de cuero sobre el suelo donde se sentaba con las piernas entrecruzadas, apoyando los codos en las rodillas separadas una de la otra, hacia los lados. Tomó varios papelotes, escritos en el antiguo y misterioso lenguaje Ogham y dirigió sus despiertos ojos a su público. Varios niños, ancianos y mujeres que durante el descanso en un asedio, necesitaban de distracción.<br />
—A ver&#8230; aquí está. Supongo que querréis que empiece por el principio, de cuando los dioses vivían aún en el gran mundo de Terra, de antes de que estos tiempos oscuros fueran menos oscuros, de caballeros, damas bellas, ninfas, vampiros&#8230; y bárbaros. Es con uno de éstos últimos personajes con el que empieza nuestra historia&#8230; ¡En la edad dorada de lo que fuera vuestro reino!—.<br />
Arriba, los vigías ejercían su puesto, a medida que la luna abandonaba más las nubes, y a la luz  del amor de la pequeña fogata, la gente esperaba sanar su corazón. El vagabundo celta lo sabía, pero sólo estaba de paso, para contar cuentos. Podría irse mañana. Él ganaría algunas monedas. Ellos, algo que les hiciera olvidar esta noche la terrible realidad que les acechaba más allá de los muros.</p>
<br /><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/elprincipedelabismo.wordpress.com/127/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/elprincipedelabismo.wordpress.com/127/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/elprincipedelabismo.wordpress.com/127/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/elprincipedelabismo.wordpress.com/127/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/127/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/127/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/127/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/127/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/127/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/127/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/127/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/127/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/elprincipedelabismo.wordpress.com/127/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/elprincipedelabismo.wordpress.com/127/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/127/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/127/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=127&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2008/05/26/una-leyenda-de-tiempos-remotos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/df143d348d58de406373c7f09dc9bb6f?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">KERISH</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Destino.</title>
		<link>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2008/04/12/destino/</link>
		<comments>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2008/04/12/destino/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 12 Apr 2008 16:14:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>KERISH</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elprincipedelabismo.wordpress.com/?p=126</guid>
		<description><![CDATA[Me pregunto quién alcanza las profundidades de mis ojos cerrados. La luna que admiré en una trémula ola de calor rió. Sólo la seducción del réquiem que ella susurró en mi oído me impidió herir a otros. Si estoy luchando, mi sufrimiento se alimenta, Mi consciencia me abandona&#8230; Me ahogo y desaparezco en el placer. [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=126&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="center"><span style="color:#ff0000;"><em>Me pregunto quién alcanza las profundidades de mis ojos cerrados.<br />
La luna que admiré en una trémula ola de calor rió.<br />
Sólo la seducción del réquiem que ella susurró en mi oído<br />
me impidió herir a otros.</em></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><em>Si estoy luchando, mi sufrimiento se alimenta,<br />
Mi consciencia me abandona&#8230;<br />
Me ahogo y desaparezco en el placer.</em></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><em>Hace frío entre estos brazos.<br />
El dolor me lleva a la oscuridad<br />
Porque no puedo volver&#8230;</em></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><em>Abrazo la rosa espinosa contra mi pecho,<br />
Y caigo en el rojo mar.<br />
Continuaré bailando sobre los cuerpos apilados hasta que muera.</em></span></div>
<p><a href="http://media.twango.com/m1/large/0171/b8d0a64204ad417dbf81b12f92bc0cc2.jpg"><img style="border:0 initial initial;" src="http://media.twango.com/m1/large/0171/b8d0a64204ad417dbf81b12f92bc0cc2.jpg" border="0" alt="Balance" width="500" /></a></p>
<br /><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/elprincipedelabismo.wordpress.com/126/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/elprincipedelabismo.wordpress.com/126/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/elprincipedelabismo.wordpress.com/126/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/elprincipedelabismo.wordpress.com/126/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/126/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/126/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/126/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/126/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/126/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/126/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/126/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/126/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/elprincipedelabismo.wordpress.com/126/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/elprincipedelabismo.wordpress.com/126/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/126/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/126/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=126&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2008/04/12/destino/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/df143d348d58de406373c7f09dc9bb6f?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">KERISH</media:title>
		</media:content>

		<media:content url="http://media.twango.com/m1/large/0171/b8d0a64204ad417dbf81b12f92bc0cc2.jpg" medium="image">
			<media:title type="html">Balance</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Una búsqueda bárbara.</title>
		<link>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2008/04/07/una-busqueda-barbara/</link>
		<comments>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2008/04/07/una-busqueda-barbara/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 07 Apr 2008 02:52:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>KERISH</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elprincipedelabismo.wordpress.com/?p=125</guid>
		<description><![CDATA[El dragón voló durante horas, y llegaron a una tierra árida, sobrevolando un gran ejército al anochecer. Al bárbaro no le causaba buena impresión. Cuando hacía ya más horas de esa visión, en mitad de la noche, con la luna en el opuesto del sol en el mundo, una construcción ruinosa aún permanecía en pie [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=125&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El dragón voló durante horas, y llegaron a una tierra árida, sobrevolando un gran ejército al anochecer. Al bárbaro no le causaba buena impresión. Cuando hacía ya más horas de esa visión, en mitad de la noche, con la luna en el opuesto del sol en el mundo, una construcción ruinosa aún permanecía en pie en lo alto de unos montes que parecían accesos a un puesto de guardia o defensa. La bestia se posó en el suelo, levantando una nube de tierra, y quedó quejumbrosa echada sobre el polvo. Kerish, receloso, saltó al suelo y miró el ambarino ojo del dragón.<br />
Esperaba que le atacase, pero si era así, no sucedía nada. El dragón entonces, se tornó una figura menos reluciente, menos&#8230; viva.<br />
Y de súbito, se resquebrajó y tomó el muerto color de la roca. Sus miembros, escamas, dientes y garras se desprendieron, se convirtieron en tierra, y desaparecieron con un calambre que hizo que al bárbaro le aumentara esa sensación extraña en la columna vertebral, ese hormigueo incómodo.<br />
Alucinó, y una luz suave y pálida se presentó ante él, desapareciendo en la distancia como un fuego fatuo, alejándose hasta detrás de una zona rocosa y fría hasta la cual siguió el fenómeno, dejando atrás el dragón que no volvería a levantarse por nada.<br />
Una vez el joven guerrero pasó por las colinas que le admiraban desde un lado como reyes en sus fúnebres asientos, notó el viento frío como si fuera la marea rompiente con el gemido entre los desgarrados picos de un rompeolas natural, pero la gelidez no atenazaba sus muslos desnudos, ya que estaba acostumbrado al clima extremo hasta cierto punto, y no cesaba en su deambular en una carrera ni lenta ni rápida, con las piernas ardiendo de una manera saludable.<br />
Al llegar a una planicie, le sorprendió la visión de una pirámide, con la cima cubierta de nieve, como el resto del valle en el que se encontraba, pero más allá, existía un horizonte que consideraba infranqueable.<br />
La luz brillaba allí, a la entrada de la pirámide, que parecía formada por varias formas de arquitectura que había visto dispersas por todo Terra.<br />
Era una imagen indescriptible para un bárbaro, era colosal, hermosa, y con dos largos obeliscos que se alzaban hacia el cielo como dos falos de piedra clara tatuados.<br />
El guerrero se adentró siguiendo el haz de luz, y penetró hasta una sala central, con la espada en una mano y el martillo en la otra, los músculos tensos y el cuello levemente inclinado hacia delante, como si fuera un león al acecho.<br />
Era una sala circular en lugar de la interminable espiral de la pirámide característica, gigantesca, con tres enormes pilares tallados y una especie de losa triangular en el suelo rodeada por tres círculos, y uno concéntrico y rojizo de algún metal extraño brillaba cuando la luz aquella que había buscado se presentó ante él como una hermosa mujer blanca y brillante, apenas vestida y con el cabello hermoso y oscuro bajo una corona ceremonial muy antigua y ostentosa, mostrando el cetro de su poder.<br />
La imagen que estaba viendo se repetía en varios murales, bien con dos hombres ofreciéndose y la diosa pisando un león, o bien daba la impresión literal de que era su montura.</p>
<p align="center"><img alt="Diosa" src="http://media.twango.com/m1/medium/0167/4477604485764452b7c0fe0d8d8b8cb5.jpg" border="0" /></p>
<p align="center"><img alt="Diosa" src="http://media.twango.com/m1/large/0167/7dec15ed3bbf444cb2abb92843784b1d.jpg" border="0" /></p>
<p align="center"><img alt="Diosa" src="http://media.twango.com/m1/large/0167/dcaaf6184670482588fb18638326f297.jpg" border="0" /></p>
<p>En algunas religiones se la conocía por Sophia. En otras, Danu. Para los templarios, era Baphomet, para el mundo civilizado, se presentaba como la hermosa Isis, quien quiera que fuera igual a Ishtar, pero en la antigüedad, antes de que los pueblos se dividieran y surgieran otros a su vez, todos la conocían como&#8230;</p>
<p align="center"><img alt="Ianna" src="http://media.twango.com/m1/large/0167/46d34aa8868e460abcd9241eabbbe46b.jpg" border="0" width="500" /></p>
<p align="center"><img alt="Ianna" src="http://media.twango.com/m1/original/0167/70395c49d0534a0699e216971bd87726.jpg" border="0" /></p>
<p>—¡Ianna!—jadeó el bárbaro, al verla aparecerse en la pirámide como la hermosa madre que era, esposa y hermana de la humanidad.<br />
—Kerish&#8230; ha pasado mucho tiempo desde que me serviste por última vez—susurró ella. Él negó cuando la forma mortal de la diosa se hizo menos brillante debido al fulgor de su poder, que dañaba los ojos del mortal.</p>
<p align="center"><img alt="La diosa Ianna" src="http://media.twango.com/m1/large/0167/a17dedd0887a42668207f49d572db86d.jpg" border="0" /></p>
<p>Fue entonces que un enorme león del Atlas apareció en escena, y ella lo acarició, mirando los jeroglíficos a su espalda, dejando ver una brecha por la que entraba la luz del nuevo día en la cámara, y un paisaje nevado y desértico se veía extendido hacia una gran urbe.<br />
—Sé lo que estás pensando, mortal. Que nunca me has servido. Pero dirías que tampoco has servido al Caos. Pese a todo, se te ha protegido—.<br />
—¡Yo no sirvo a nadie! ¡No necesito tu protección! ¿A qué ha venido todo eso?—.<br />
—Tu búsqueda no ha terminado—.<br />
Se hizo un silencio entre los dos interlocutores. Kerish sintió que algo dentro de él se estremecía, y en base a ese sentimiento, Ianna aplacó su mirada inexpresiva por una sonrisa tierna y reconfortante. La humanidad de siempre, luchadora, desconfiada y orgullosa, seguía viva en el joven guerrero con el que volvió a entablar diálogo, con serenidad.<br />
—Desde que descubriste el amor, a la fuerza, no te has podido evitar preguntar si vale la pena seguir luchando por algo. Si toda la sangre que has derramado ha valido la pena para lograr un mundo mejor. Así es, hijo mío. Ningún sacrificio es en vano, pero has sido conducido a este santuario por una razón muy vital—.<br />
—¿A qué te refieres?—.<br />
—Con tu venganza, deberías haber podido entrar en el eterno inframundo que se impuso a los tuyos como Abismo, pero no ha sido así y te has sentido hastiado, vacío, e incluso se te toma por un asesino de masas. Es cierto que posees la sangre poderosa que une en un guerrero los tiempos de la antigüedad y del presente. Has crecido demasiado rápido. Y ahora, él viene a por ti con todas sus fuerzas—.<br />
Ianna se separó del león y acarició el rostro al bárbaro estupefacto, con ternura, y en las profundidades de aquellos ojos oscuros e inmisericordes, latía el corazón de un niño asustado que sólo quería vivir en paz. Pero también ardía el poderoso guerrero en que se había convertido, un luchador que ansiaba sangre y victoria tanto como el fondo de las mareas eyaculaba arena contra las caricias de su amante, la mar.<br />
—Hace tiempo, alguien te concedió un poder que no querías, llevas la poderosa alma de un salvador cuya misión alguien se encargó de truncar desde un principio. Incluso, truncó tu destino para que el suyo y la salvación jamás llegasen al mundo. Pero tu fuerza, la fatalidad, y el deseo de la venganza han sido el fuego que ha alimentado la maquinaria de tu ser, y te has levantado en donde otros cayeron y quieren seguir. El Príncipe del Abismo, Kerish. Él quiere la destrucción del mundo y su poder, ¿y sabes qué? ¡Él pactó con otras fuerzas para llevarse tu alma y la del salvador, y Akelas te teme, pero es muy poderoso aún para desafiarle! ¡Si caes antes de destruir sus sellos y el cetro, su poder será mayor! ¡Y cuando mueras, que es por lo que te está buscando el caos desesperadamente, le proveerás de un poderoso ejército en la gran batalla al Príncipe del Abismo! Ni un mundo ni otro estarán a salvo si no haces nada—.<br />
Kerish negó con la cabeza, pero era un gesto normal, asimilando que todo su destino era la muerte. No una muerte como guerrero, sino para alimentar el poder de un ser depravado que quería destruir el mundo. Era un peón, ¡todo este tiempo lo había sido!<br />
—Supongo que ahora no tengo a donde ir, Ianna. Tanto si vivo como si muero, estoy jodido—suspiró él, lleno a partes iguales de furia y tristeza, y la diosa, sintiéndolo, le abrazó. Su abrazo le infundió nuevas energías, su cetro brilló sobre él, y se separó del mortal, haciendo brillar las runas en los pilares entre los que él se encontraba.<br />
—No te sientas frustrado. Eres el humano más aguerrido de todo Terra, nadie que te ha hecho frente desmerece tu valor, y temen tu espada. Pero tu libertad es egoísmo. ¿Te quedarás cruzado de brazos mientras millones de inocentes sufren cosas peores que unos dragones asolando sus campos? ¡No te pido que adores al Orden o a cualquier otra entidad! ¡Sólo que elijas tu camino con tu corazón!—.<br />
El joven guerrero jadeó, y pensó en muchas cosas&#8230; todo había sucedido tan rápido estos años&#8230;, y a su mente acudió la hermosa diosa de ojos rojos y cabello níveo. Aquélla que se llevó parte de él. También los pocos amigos que había hecho. Ellos, fuertes o no, no tenían que pagar su egoísmo si podía decidir poner su fuerza al servicio de una entidad que lo salvara todo.<br />
—¿Lo tengo que hacer por huevos? ¿Estoy obligado por una fuerza superior o una hermandad de dioses chalados?—le preguntó a Ianna.<br />
—Puedo enviarte de vuelta a donde desees, lejos de esto. Pero eres el Elegido, si has nacido y seguido vivo, y matado tanto&#8230; ha sido para esto. Si no salvas al bien, servirás al mal tanto si te unes a sus filas y cedes a tu oscuridad interior, como si no cedes. Ellos te encontrarán, y tu alma alimentará al Príncipe del Abismo, y será imparable. Sí, las vidas que has segado con tu espada han valido la pena. Ahora, tienes el poder de luchar y tomar el camino correcto. Un hombre puede marcar la diferencia, Kerish. ¿Qué vas a elegir, ahora que ha llegado el momento de la verdad?—.<br />
El bárbaro miró hacia el suelo unos instantes. Luego, sus ojos se alzaron ante los de Ianna, a quien se confundía a menudo con Lilith, la insana esposa de Adán, el primer mortal nacido del barro de Yahvé (el dios-padre creador midráshico), la malinterpretación de la Diosa convertida en icono radical del hembrismo y que había tomado forma como todo aquello en lo que se cree con fe ciega, como en aquella imagen representada de Ianna con alas y pies de ave, adorada erróneamente como a la misma diosa madre de la humanidad, retorciendo la faceta maternal por una rebelde con un falso heroísmo y dominancia sobre hombres y bestias.</p>
<p align="center"><img alt="La diosa Ianna" src="http://media.twango.com/m1/original/0167/3335bbfe91de4afc9c3ac2f380f28edb.gif" border="0" /></p>
<p>Finalmente, el bárbaro asintió con decisión, y envainó sus armas, hinchando el pecho con orgullo y valentía.<br />
— La humanidad es mi legado. Voy a luchar&#8230; por mi legado—.<br />
Ianna lloró sin perder la sonrisa, al fin, la fuerza que lo pondría todo en equilibrio y evitaría el fin de la revelación pronosticado por sabios y poetas. Sin embargo, ello exigía el sacrificio de su héroe.<br />
La diosa hizo llegar  al bárbaro su cetro del poder, y éste se tornó una forma luminosa semejante a una espada que desapareció en el brazo derecho de Kerish, haciéndole brillar todo el cuerpo mientras la losa con los signos bajo sus pies se iluminaba del todo.<br />
—Te lego pues mi cetro. Es una gran parte de mi poder que te ayudará en tu viaje. Ahora, parte a encontrar mis signos, Adalid. Encuentra el poder para destruir el Cetro de los Tiranos, y liberar el poder de la Espada de las Tinieblas, el Filo de la Oscuridad&#8230; una espada por el bien de todos. ¡Restablece el equilibrio y salva a Terra! Más allá de este templo debes hallar el primer transportador hacia el siguiente sello, en el reino de Phelsya. ¡Allí además hallarás al joven capitán con quien una vez uniste las fuerzas! ¡Es vital que te dé las piedras del poder!—.<br />
—Lo haré, pero&#8230; si alguna vez te pido un favor, deberás cumplirlo sea cual sea—.<br />
Ianna pareció enfadarse por el modo en que el rostro le cambió, pero después de unos segundos, lo pensó sin dudar.<br />
—Está convenido. ¡Ahora date prisa, Elegido! ¡Terra no puede esperar!—.<br />
Los pilares brillaron relampagueando, e iluminaron la estancia con fulgor cegador.<br />
Unos instantes después, Kerish se hallaba de pie sobre otro signo semejante, pero sin reacción alguna, cerca relativamente de un bosque nevado. De nuevo, como cuando volvió a su tribu, sentía los ojos del lobo observarle desde alguna parte. </p>
<p align="center"><img alt="Los ojos del lobo" src="http://media.twango.com/m1/large/0167/ce92108c93c3427f95f960617e5abbc2.jpg" border="0" width="500" /></p>
<p>Al frente, las dos pirámides, y a su espalda, hacia donde se volvía, el lejano templo que era otro cono facetado, era un punto en la inmensidad de la lejanía, entre las montañas y los valles, hasta los cuales viajaba el vuelo de un águila.<br />
Caminó hacia el frente alejándose de donde había llegado, con el viento meciendo la capa negra de viaje cuya capucha se había puesto con su tapabocas, mientras bajaba una pendiente al atardecer de bronce y ámbar.<br />
Al fin, tenía claro su destino.</p>
<p align="center"><img alt="Ni un paso atrás" src="http://media.twango.com/m1/large/0167/9030488674384b20a8b146ab9c47a787.jpg" border="0" width="500" /></p>
<p>—No pienso dar ni un paso atrás—.</p>
<br /><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/elprincipedelabismo.wordpress.com/125/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/elprincipedelabismo.wordpress.com/125/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/elprincipedelabismo.wordpress.com/125/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/elprincipedelabismo.wordpress.com/125/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/125/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/elprincipedelabismo.wordpress.com/125/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/125/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/elprincipedelabismo.wordpress.com/125/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/125/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/elprincipedelabismo.wordpress.com/125/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/125/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/elprincipedelabismo.wordpress.com/125/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/elprincipedelabismo.wordpress.com/125/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/elprincipedelabismo.wordpress.com/125/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/125/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/elprincipedelabismo.wordpress.com/125/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=elprincipedelabismo.wordpress.com&amp;blog=622911&amp;post=125&amp;subd=elprincipedelabismo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elprincipedelabismo.wordpress.com/2008/04/07/una-busqueda-barbara/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/df143d348d58de406373c7f09dc9bb6f?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">KERISH</media:title>
		</media:content>

		<media:content url="http://media.twango.com/m1/medium/0167/4477604485764452b7c0fe0d8d8b8cb5.jpg" medium="image">
			<media:title type="html">Diosa</media:title>
		</media:content>

		<media:content url="http://media.twango.com/m1/large/0167/7dec15ed3bbf444cb2abb92843784b1d.jpg" medium="image">
			<media:title type="html">Diosa</media:title>
		</media:content>

		<media:content url="http://media.twango.com/m1/large/0167/dcaaf6184670482588fb18638326f297.jpg" medium="image">
			<media:title type="html">Diosa</media:title>
		</media:content>

		<media:content url="http://media.twango.com/m1/large/0167/46d34aa8868e460abcd9241eabbbe46b.jpg" medium="image">
			<media:title type="html">Ianna</media:title>
		</media:content>

		<media:content url="http://media.twango.com/m1/original/0167/70395c49d0534a0699e216971bd87726.jpg" medium="image">
			<media:title type="html">Ianna</media:title>
		</media:content>

		<media:content url="http://media.twango.com/m1/large/0167/a17dedd0887a42668207f49d572db86d.jpg" medium="image">
			<media:title type="html">La diosa Ianna</media:title>
		</media:content>

		<media:content url="http://media.twango.com/m1/original/0167/3335bbfe91de4afc9c3ac2f380f28edb.gif" medium="image">
			<media:title type="html">La diosa Ianna</media:title>
		</media:content>

		<media:content url="http://media.twango.com/m1/large/0167/ce92108c93c3427f95f960617e5abbc2.jpg" medium="image">
			<media:title type="html">Los ojos del lobo</media:title>
		</media:content>

		<media:content url="http://media.twango.com/m1/large/0167/9030488674384b20a8b146ab9c47a787.jpg" medium="image">
			<media:title type="html">Ni un paso atrás</media:title>
		</media:content>
	</item>
	</channel>
</rss>
