Destino.
Me pregunto quién alcanza las profundidades de mis ojos cerrados.
La luna que admiré en una trémula ola de calor rió.
Sólo la seducción del réquiem que ella susurró en mi oído
me impidió herir a otros.
Si estoy luchando, mi sufrimiento se alimenta,
Mi consciencia me abandona…
Me ahogo y desaparezco en el placer.
Hace frío entre estos brazos.
El dolor me lleva a la oscuridad
Porque no puedo volver…
Abrazo la rosa espinosa contra mi pecho,
Y caigo en el rojo mar.
Continuaré bailando sobre los cuerpos apilados hasta que muera.


Camelot. Un reino tembloroso antaño la luz del mundo, ahora en peligro con su grandeza a punto de caer tras una guerra entre dioses. Las guerras civiles y de cultos han debilitado el reino, y la esperanza está en liberar el poder de Ianna, la diosa del bien, antes de que el reino caiga bajo las fuerzas del dios del mal.
Kerish, un bárbaro que se halla en el centro del caos y el orden, al fin ha elegido su destino y parte a liberar el poder de la diosa y encontrarse con Akelas antes de que sea demasiado tarde, y poner fin a una amenaza de destrucción para el mundo de Terra y todo el universo.
Esa melodía, es una melodía que siempre estará inacabada, sin ser hermosa ni horrible, simplemente sin existir por completo, saludos Kerish